El paraíso perdido
El paraíso perdido Que, si oyesen nuevamente nuestros términos,
Podríamos convencerlos para pronta solución”.
»A lo que así Belial, en vena socarrona semejante:
“Los términos mandados eran términos de peso,
Tema duro, oh Capitán, de fuerza lleno y tino;
Y tal cual pudimos percibirlo les distrajo a todos
Y trastornó a los más: quien lo reciba rectamente,
Debe de los pies a la cabeza soportarlo bien;
No aguantado, tiene la ventaja al menos
De mostrarnos cuándo el enemigo no anda tieso”.
»Así entre ellos con frívolo talante
Se mofaban, animados ya en sus mentes
Sin dudar de la victoria, pues creían cosa fácil
Al Poder Eterno equipararse con inventos tales
Y su Trueno sometían al escarnio, y a su hueste
La ponían en ridículo, en tanto ésta
Atravesaba mal momento. Pero no fue largo,
La ira terminó por inflamarlos y les dio las armas
Apropiadas contra tan diabólica vileza.