El paraíso perdido
El paraíso perdido Manifiesto del Divino Ser que soy
Y en cuya mano, lo que por Ley yo hago;
Tú, segunda Omnipotencia: dos días han pasado
—Dos días cual días computamos en los Cielos—
Desde que Miguel y sus legiones enviamos a domar
A los rebeldes; dura ha sido su pelea, como ocurre
Cuando tales enemigos pugnan bien armados.
A sus propias fuerzas los libré, y tú lo sabes:
En su creación iguales fueron hechos,
Menos eso que el pecado diferencia y que aún obra
Imperceptible, pues su sino tengo en suspensión.
Por ello en lucha eterna deben perdurar,
Indefinidamente, sin posible desenlace.
La guerra, ya gastada, hizo todo lo que guerra
Puede hacer y da ahora rienda a rabia ciega,
Con montañas como armas, lo que trae trastorno
Al Cielo y hace peligrar sus fundamentos.
Dos días han pasado, tuyo es el tercero;
Por ti lo prescribí y hasta aquí
Lo he tolerado, pues la gloria quiero tuya
De acabar contienda tan enorme: sólo tú
La puedes terminar. Virtud y gracia inmensas