El paraíso perdido
El paraíso perdido A ti te he transferido, que conozcan todos
En el Cielo y el Infierno tu poder sin par
Y vean resolverse esta conmoción perversa
De manera que el más digno te proclame
De heredarlo todo, de Heredero ser y Rey
Por unción sagrada, tu derecho merecido.
Ve pues, potentísimo en el Poder del Padre,
A mi Carro asciende, guía rápidas las ruedas
Que estremecen la base celestial; tuyos mis ejércitos,
Mi Arco y Trueno, mis omnipotentes armas
Cíñete, y esta espada mía contra el muslo fuerte.
A los hijos de la oscuridad persigue, échalos
De los confines del Empíreo, al total Abismo:
Y que allí practiquen como quieran el desprecio
A Dios y su Mesías, Rey Ungido”.
»Dijo, y ante el Hijo sus directos rayos
Fulguraron plenos, que en su rostro pleno recibía
Todo lo que le decía el inefable Padre;
Y así en respuesta, la Filial Deidad habló:
»“Oh Padre, oh Supremo de los Tronos Celestiales,
El Primero, Altísimo, Santísimo, Mejor,
Que buscas siempre enaltecer al Hijo,
Y a ti yo siempre, como es justo. Sea pues