El paraíso perdido
El paraíso perdido Cuándo y para qué creado, por qué causa;
Qué, ya dentro o fuera del Edén, fue hecho
Anterior a su memoria—, como alguien que su sed
Apenas aplacara aún observa la corriente
Cuyo líquido murmurio nueva sed le excita,
Procedió a interrogar así a su celeste huésped:
«Grandes cosas, llenas de milagro al escucharlas,
Tan diversas de este mundo, hoy nos has mostrado,
Oh divino intérprete, enviado por merced
Desde el Empíreo para precavernos
Oportunamente de eso que podría devastarnos
Ignorado, y que no alcanza el conocer humano;
Por ello al infinito Bien le debemos
Gratitud imperecible y su advertencia
Recibimos con solemne intento de observar,
Inmutablemente, su suprema voluntad, cuyo fin
Nosotros somos. Pero, ya que has accedido
Complaciente, para darnos instrucción, a hablar
De eso que trasciende mente terrenal y sin embargo
Nos incumbe (como cree la Altísima Sabiduría),
Dígnate ahora descender un tanto y relatar
Lo que acaso no debamos menos conocer: