El paraíso perdido
El paraíso perdido Cómo comenzó este cielo que observamos
Tan lejanamente alto, ornado de movientes fuegos[250]
Incontables, y esto que produce o colma
Todo espacio, el aire circundante, universal,
Que abraza esta tierra floreciente; qué motivo
Impulsó al Creador, en su quietud sagrada
De la Eternidad, recientemente, a construir
Allá en el Caos; y empezada la obra, di
Cuándo absuelta[251], si es que puedes revelar
Lo que no por tantear secretos preguntamos
De su eterno Imperio, sino por mejor
Magnificar sus obras, cuanto más las conozcamos.
Y a la gran Luz del Día aún le queda mucho
Por cubrir de su declive, suspendida en las alturas
Por tu voz, pues tu potente voz escucha
Y más se atardará por escucharte relatar
Su gestación, y el emergente nacimiento
De Natura de la hondura inaparente.
O si el Astro Vespertino con la Luna
A oírte se apresuran, traerá consigo nuestra noche
El silencio, y por oírte el sueño velará;
O podemos ahuyentarlo hasta que tu Canto
Se termine y despedirte antes del alba».