El paraíso perdido
El paraíso perdido Por espejo, que del Sol tomara luz su rostro lleno,
Pues de luz distinta nada requería
En aquel aspecto[257]; y aún guarda esa distancia
Hasta la noche: en el este luego su hora es de brillar,
Girando en el gran eje de los cielos, y su reino
Con mil astros más pequeños tiene independiente,
Con millares de millares que surgieron por entonces
Tachonando el hemisferio. Por primera vez ornadas
De radiantes luminarias que salían y cesaban,
Grata tarde y alba grata coronaron el Día Cuarto.
»Y Dios dijo: “Que las aguas gesten
Reptiles con prole en abundancia, ánima viviente;
Y las aves vuelen por lo alto, con sus alas
Desplegadas en el franco firmamento”.
Y Dios creó titánicas ballenas, y cada
Ánima viviente: las reptantes, que prolíficas
Las aguas generaron por familias,
Y las aves voladoras por especies;