El paraíso perdido
El paraíso perdido Cada cual según su especie”. Y la tierra obedeció
Y, abriendo súbita su fértil seno, dio de sí
Incontables criaturas, formas ya perfectas,
Con sus miembros y maduras: y salieron del terruño
Como del cubil la fiera que lo habita
En su bosque fiero, matorrales, zarzas, cueva.
Entre árboles se alzaron por parejas, caminaron:
El ganado por los campos y los prados verdes:
Unos raros, solitarios; otros hay que en recuas
Pacen juntos y surgieron en profusos hatos.
Los campizales ya parían res, ya medio aparecía
El león rojizo, braceando por librar
Sus ancas: salta luego como suelto de atadura
Y rampante agita la melena pinta; la onza,
El leopardo, el tigre, como el topo
Emergen y la tierra triturada lanzan por detrás
Amontonada; el venado rápido perfora el suelo
Con ramosa testa; de su molde el Behemoth[259]
Apenas extraído, el más grande de la tierra, yergue
Su potencia; ya lanosos y balando los borregos
Crecen como plantas; mas ambiguos entre el mar