El paraíso perdido
El paraíso perdido El verso usado como apta contraparte del pentámetro yámbico original es el amétrico trocaico[43], porque ofrece la mayor flexibilidad para adaptarse a las secuencias de Milton, respetar el número de versos del texto fuente y, la mayor parte de las veces también, la estructura de las oraciones y los encabalgamientos. A raíz de la publicación de mi traducción del Preludio de Wordsworth, alguna luminaria se preguntó por qué había ignorado el endecasílabo como apropiada adaptación del verso épico inglés. Las razones, además de las enumeradas, debieran de ser obvias para cualquiera que no tenga el oído poético estropeado por un concepto cartesianizante de la prosodia: en primer lugar, el endecasílabo castellano, por regla general, no tiene la misma densidad semántica que el pentámetro yámbico inglés, que llega incluso en ocasiones a estar formado por diez monosílabos: «Rocks, Caves, Lakes, Fens, Bogs, Dens, and shades of death» («Libro II», v. 621); para crear secuencias endecasílabas, por tanto, el contenido concentrado de los versos originales debe diseminarse entre dos o más líneas, perdiéndose de este modo la cualidad característicamente compacta del verso épico inglés[44]. En segundo lugar, y más importante si cabe, la «ola rítmica» que hace fluida la lectura de un poema de estas proporciones, un poema además que desdeña la rima y estructura estrófica, la transporta sobre todo la regularidad de un pie preponderante —con sus oportunas variaciones— por un paisaje de hemistiquios equilibrados, no el ejercicio hasta cierto punto pueril de embutir frases en líneas de estrictas sílabas contadas[45]. Aquí reside, en buena medida, el sentido de llamar al verso épico inglés pentámetro yámbico con preferencia a decasílabo; y por otra parte, al fin y al cabo, la épica tradicional castellana es descaradamente amétrica.