El paraíso perdido
El paraíso perdido Es Centro, mas se extiende a todo; centro tú también,
De todos esos orbes tomas: pues en ti,
No en sí mismos, toda su virtud se muestra,
Produciendo yerba, planta, y más noble gestación
De criaturas animadas, con su vida gradual:
Crecer, sentido, raciocinio, todo resumido en hombre.
Con qué deleite yo te habría recorrido
Si deleite aún pudiera hallar, dulce cambio
De montaña y valle, ríos, bosques y llanuras,
Ahora tierra, mar ahora, costas coronadas de forestas,
Rocas, antros, cuevas; pero yo en ninguna de éstas
Hallo sitio ni refugio y, cuantos más placeres
Veo en torno, más percibo en mi interior
Tormento, cual de un odioso asedio
De contrarios; todo bien se torna en mí
Veneno, y en el Cielo índole aún peor tendría.
Mas no aquí pretendo, ni tampoco en el Empíreo,
Habitar, a menos que domine al celestial Supremo;