El paraíso perdido
El paraíso perdido Y no abrigo la esperanza de librarme de desdichas
Con mi intento, sino hacer a otros desdichados
Cual yo mismo, aunque males aún peores sufra de ello.
Pues sólo destruyendo hallo alivio
A mis crudos pensamientos; y destruido él,
O a eso seducido que su pérdida completa obre,
Ese para quien fue hecho todo esto, todo esto pronto
Seguirá, ya que a él está ligado en dicha o infortunio.
Infortunio, pues, y que la destrucción sea vasta:
Para mí la gloria sola, entre todos los Poderes
Infernales, de frustrar en un día solamente
Lo que el supuesto Omnipotente seis jornadas
Se entretuvo haciendo, y quién sabe cuánto más
Pasó forjando antes, aunque acaso no preceda
Su proyecto a la sola noche en que libré
De servidumbre ignominiosa a casi la mitad
Del Nombre Angélico, dejando flaca la legión
De sus devotos: él para vengarse
Y reponer sus números así menguados
—Ya fallase ahora su virtud, gastada antiguamente,