El paraíso perdido

El paraíso perdido

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Superaba en porte y en divina compostura,

Aunque no de aljaba y arco como ella armada,

Sino de aparejos jardineros que arte rudo todavía,

No culpable aún de fuego[275], hiciera, o Ángeles trajeran.

A Pales o a Pomona, así adornada,

Más se parecía; a Pomona cuando huía

De Vertumno; o a Ceres en su albor,

Virgen aún de Proserpina[276], que de Jove tuvo.

Largo rato Adán con ojos ardorosos la siguió

Encantado, anhelando incluso más que se quedase.

No dejó de repetirle que volviese pronto

Y ella, tantas veces cuantas él, le prometió

Que al mediodía estaría nuevamente en el refugio,

Todo bien dispuesto para estímulo

Del meridiano ágape, o de la siesta al resistero.

¡Oh qué errada, qué engañada, triste Eva,

Figurando tu retorno! ¡Execrable evento!

Nunca tú desde esa hora en el Jardín

Hallaste dulce ágape o profundo tu reposo;

Tal acecho oculto entre flores y las sombras

Te aguardaba con diabólico rencor urgente


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker