El paraíso perdido
El paraíso perdido Del conocimiento. ¿Por quien amenaza? Mírame,
Pues yo he tocado y he gustado, pero vivo
Y vida más perfecta he conseguido que el destino
Quiso, atreviéndome a vencer mi suerte.
¿Tendrá cerrado el hombre el camino abierto
Al animal? ¿O acaso Dios en cólera arderá
Por travesura tan pequeña, no elogiando,
Antes bien, tu intrépida virtud, pues ni el daño
Anunciado de la muerte, sea muerte lo que sea,
Te impidió aspirar a lo que lleva a vida
Más dichosa, el Saber del Bien y el Mal.
¿Del Bien? ¡Qué justo! ¿Del Mal?, si el Mal
Existe ¿por qué no conocerlo, por mejor rehuirlo?
Dios, por ello, no podría haceros daño, siendo justo;
¿Justo no?, tampoco Dios; no temido, no escuchado:
Vuestro miedo de la muerte el miedo mismo extingue.
¿Por qué prohibido, pues, sino por asustar?
¿Por qué, sino por manteneros bajos e ignorantes,
Sus devotos?, porque sabe que en el día