El paraíso perdido
El paraíso perdido “Bien voluble es el estado de quien Dios más favorece;
¿Quién por mucho logra complacerle? A mí primero
Me arruinó, ahora al hombre, ¿quién después?”.
Razón de burla no ha de darse al Enemigo.
Sin embargo, yo a la tuya mi fortuna he sujetado,
Decidido a padecer el mismo sino; si la muerte
Te acompaña, muerte es para mí cual vida;
Tan potente siento en mis adentros
El ligamen de Natura arrastrarme a mi ventura,
Mi ventura en ti, pues tu atributo es el mío,
Nuestro estado es indiviso, somos uno,
Una carne, y perderte es perderme a mí».
Así Adán, y de este modo Eva le repuso:
«Oh gloriosa prueba de supremo amor,
Evidencia ilustre, alto ejemplo,
Que me induce a emularte; pero lejos
De tu perfección, ¿habría de lograrlo yo,
Adán, yo, que me precio germinada en tu costado
Y gozosa te oigo hablar de nuestra unión,
Un alma y corazón en ambos, de que buena muestra
Da este día, declarándote resuelto,
Antes de que muerte o cosa más terrible