El paraíso perdido
El paraíso perdido Hizo un puente que Asia uniese a Europa,
Y azotó con muchos golpes a las olas indignadas[298].
Ya con arte milagroso prolongaran su labor
Pontifica[299] —cadena de peñascos suspendidos
Sobre el fiero Abismo, que seguía el curso
De Satán— hasta el sitio exacto donde aquél
Primero aterrizase, salvo pie posara
Al surgir del Caos a la nuda cara externa
Del redondo Mundo: con pernos de adamante
Y con cadenas sujetaron todo, demasiado prieto
Y duradero; y ahora en poco espacio
Las fronteras hallan del empíreo Cielo
Y de este Mundo, y a la izquierda el Tártaro
Con gran distancia en medio: tres distintas rutas,
A la vista, a estos tres lugares conducían.
Y ahora, el camino de la Tierra distinguieron
Que llevaba al Paraíso, cuando vieron
A Satán de pronto, como Ángel refulgente
Que aproase entre el Centauro y Escorpión,
En tanto el Sol se levantaba en Aries[300].
Llegaba disfrazado, pero éstos, cara prole,
A su padre pronto discernieron, aunque en disfraz.
Tras seducir a Eva, él inadvertido al bosque