El paraíso perdido
El paraíso perdido Y con ímpetu violento rebotaba en la estructura,
Insensible a su arrebato. Por la Puerta
Bien abierta y desguardada Satanás pasó
Hallando todo en torno desolado, pues aquéllos
Destinados a esta guardia habían desertado
Por volar al mundo superior; el resto estaba todo
Tierra adentro retirado, junto al murallón
De Pandemónium, urbe y orgullosa diócesis
De Lucifer, llamado así por alusión
A esa estrella refulgente comparada con Satán.
Allí montaban guardia las legiones; mas los Grandes,
En concilio recogidos, cavilaban intranquilos
Qué a su Rey podía retrasar: así él
Les ordenó al partir y la orden ellos acataban.
Como el tártaro al huir de su enemigo ruso
Por la nieve de los llanos de Astracán,
O el Sofí bactriano de los cuernos del creciente
Turco, y deja todo devastado más allá
Del reino de Aladule en su retirada
A Tauris o Casbín[305], así estas huestes desterradas
El Infierno limitáneo lo dejaron despoblado
En no pocas leguas foscas, confluyendo