El paraíso perdido
El paraíso perdido Su silencio impuso y, con esta verba, su atención:
«Tronos y Dominios, Principados, Potestades y Virtudes,
Pues en plena posesión, no sólo por derecho,
Os lo llamo y os proclamo ahora que retorno
Con victoria insospechada para conduciros
Ya triunfantes fuera del tartáreo pozo abominable,
Maldecido, la morada de lamentos y mazmorra
Que el Tirano nos impuso. Poseed ahora
Cual Señores ancho un mundo, no inferior
A nuestro Cielo patrio, que con gran peligro
Y difícil aventura he conseguido. Larga cuenta
Os daría de lo hecho, lo sufrido, los dolores
Padecidos en el vasto, irreal, ilimitado Abismo
De terrible confusión, la cual ahora
Ancha vía cruza, por Pecado y Muerte construida
Para urgir, gloriosa, vuestra marcha. Pero yo bregué
Por abrirme extraño paso, obligado a navegar
El intratable Abismo, en el seno hundido
De la Noche sin origen y del Caos atroz
Que, de sus secretos receloso, fiero confrontó
Mi viaje raro, apelando al Hado soberano
Con rugido clamoroso; luego, cómo hallé
El recién creado nuevo mundo, cuya fama