El paraíso perdido
El paraíso perdido Dichas estas cosas, mientras esperaba erguido
Que el clamor universal y un fuerte aplauso
Le llenasen los oídos, al contrario escucha
En todas partes, y de lenguas incontables,
Triste universal silbido, son de público desdén:
Se asombra, pero no por mucho tiempo
Puede, asombrándose ahora más de sí:
Pues siente el rostro demacrarse y afilarse,
Y pegársele los brazos al costado, y las piernas
Una a otra se ensortijan. Suplantadas[306], él cayó,
Monstruosa Sierpe, prono sobre el vientre,
Reluctante mas en vano: un poder mayor
Lo gobernaba castigándolo en la forma que pecara,
Tal sentencia le cayera. Él habría hablado,
Mas a silbo con silbido respondía, y lengua bífida
A lengua bífida, pues todos ya cambiaran
Por igual, a sierpes todos como cómplices
De audaz delito. Espantoso fue el estruendo
De silbidos por la sala, denso enjambre ahora
De enredados monstruos, testa y cola,
Áspid y escorpión, y la anfisbena horrenda,