El paraíso perdido
El paraíso perdido Se le impuso distanciarse de la vía equinoccial
Igual distancia, a través de Tauro, con las siete
Atlánticas Hermanas y Gemelos Espartanos
Hasta el Trópico Cangrejo; y presto abajo luego
Desde allí por Leo, y Virgo y la Balanza,
Hasta el hondo Capricornio[316], por llevar a cada clima
Cambio de estaciones; pues si no la primavera
Perdurable al mundo sonriera con vernales flores,
Idéntica en los días y las noches, salvo allén
Los círculos polares. El día para éstos
Refulgiera desnochado, mientras bajo el Sol
Supliera su distancia rodeando ante su vista
Siempre el horizonte, sin llegar a confesar
Oriente u occidente, lo que nieves impidiera
En la fría Estotilandia[317] y en el sur profundo
Bajo tierras magallánicas. Probado el fruto,
Como del festín de Tiestes[318], el Sol viró
Su curso designado; si no ¿cómo el mundo
Habitado, aunque inocente, más que ahora,
Evitara los punzantes fríos, los calores abrasantes?