El paraíso perdido
El paraíso perdido De que fue formado, suelo este más acorde.
»Miguel, sea ésta la misión que te confío:
Selecciona, de entre todos los Querubes,
Flor de ígneos campeones, no suceda que el Demonio,
Ya sea por el hombre, ya por invadir
Vacantes posesiones, otra vez suscite estorbo.
Date prisa, y del Paraíso del Señor
Arroja sin pesar a la pareja pecadora,
Del terreno santo a los profanos, proclamando
Para ellos y su estirpe, desde ese instante,
Exilio perdurable. Pero, por que no desmayen
Al oír el triste edicto impuesto con rigor,
Pues los veo ya ablandados y con lágrimas
Penar su transgresión, oculta los terrores.
Si pacientes tu orden obedecen,
No los eches desolados; y revélale a Adán
Lo que será en los días por venir
Según te mostraré, incluye en todo ello
Mi alianza renovada con la estirpe de Eva,
Y despídelos así, en paz, aunque apenados:
Y en el flanco este del Jardín, por donde asciende
Del Edén camino fácil al recinto, emplaza
Guardia Querubínica y la llama tremolante
De una espada, por que espante desde lejos al viajero