El paraÃso perdido
El paraÃso perdido Bella descendencia sin embargo engendrarán;
Pues a esa hermosa tropa de mujeres —las que viste
Parecerse a Diosas, tan risueñas, tiernas, tan alegres,
Mas vacÃas por completo de eso en que consiste
El honor doméstico de la mujer y su alabanza,
Hechas y perfectas sólo para el gusto
De lascivas apetencias, para canto y baile,
Los vestidos, para lengua leve y ojo lábil—,
A ésas el linaje sobrio de los hombres, cuyas vidas
Religiosas tÃtulo les dieron de Hijos de Dios,
Les rendirán entera su virtud, su fama toda
Innoblemente, a las mañas y sonrisas
De estas bellas ateÃstas; y ahora nadan en el gozo
(Pronto nadarán más hondo[366]) y rÃen; por lo que
Pronto el mundo llorará de lágrimas un mundo».
A lo que Adán asÃ, del breve gozo hurtado:
«Oh lástima y vergüenza que esos que tan bien
Empiezan vida recta, hayan de alejarse luego
Por caminos indirectos, o a mitad del viaje desmayar.
Mas veo todavÃa que el tenor de la desdicha