El paraíso perdido
El paraíso perdido Adán lloraba inconsolable y a su guía
Se tornó, tristísimo el lamento: «¿Qué son éstos?
Hombres no, ministros de la Muerte, que la llevan
Inhumanamente al hombre y multiplican
Por diez mil la transgresión del homicida
De su hermano. Pues ¿a quién masacran ésos
Sino al propio hermano, hombres contra hombres?
Mas ¿quién era el hombre justo, a quien perdiera
Su justicia y rectitud, si no salvara el Cielo?».
A lo que así Miguel: «Éstos son el resultado
De los viles casamientos que tú vieras,
En que bien con mal se unió, que por sí mismos
Aborrecen mezcla, mas mezclados con descuido
Gestan prodigiosos vástagos de mente y cuerpo.
Tales éstos, los Gigantes, hombres de alta fama;
Pues en esos días el poder será admirado
Solamente, por virtud heroica y valor tenido.
El vencer en la batalla y subyugar
Naciones, y traer despojos a la patria tras matanza
Ilimitada, se tendrá por cima entonces
De la gloria humana, y por gloria se perpetrará