El paraíso perdido
El paraíso perdido Del triunfo, para título de gran conquistador,
Patrones de la raza, dioses, e hijos de los dioses,
Que mejor llamaran destructores, plagas de los hombres.
Así se ganará la fama, el renombre terrenal,
Y lo que más merece fama oculto quedará.
Mas el séptimo a partir de ti, que has visto ya,
El único que es justo en un mundo de perfidia,
Y por ello odiado, rodeado de enemigos
De tal forma, por osar ser íntegro él solo
Y decir verdad odiosa —que Dios ha de venir
Con sus Santos a juzgarlos—, el Altísimo
Arrobado en nube perfumada, con alados potros,
Como viste lo tomó, por que con Dios camine,
En salvíficas Alturas y regiones de ventura,
De la muerte exento, por mostrarte qué laurel
Aguarda al probo y qué castigo al resto;
Lo que pronto tú verás volviendo la mirada».
Miró y vio la faz del mundo muy cambiada;
La broncínea trompa de la guerra no sonaba ya
Y todo se tornara hacia el juego y regocijo,
La lujuria y el tumulto, fiesta y danzas,
Casamiento o puterío, todo vale,
Adulterio o violación, allí donde bellezas al pasar