El paraíso perdido
El paraíso perdido Pero clava él en la Cruz tus enemigos:
La ley que tienes contra ti y los pecados
De la entera humanidad, ahí con él crucificados,
Para no dañar ya más al que confíe rectamente
En ésta su reparación. Así pues muere,
Pero pronto resucita pues la Muerte su poder
No usurpa ya por mucho. Antes de la luz del alba
Al tercer día, las estrellas del albor lo ven alzarse
De su tumba, fresco cual la luz del alba,
Satisfecho tu rescate, que redime de la Muerte al hombre:
Muerte por los hombres, tantos como acepten
La ofrecida vida y ese beneficio abracen
Por la fe no exenta de obras: tan divino acto
Tu condena anula, esa muerte tuya por morir
Perdido para siempre en el pecado; este acto
Hiere la cabeza de Satán, aplasta su poder
Rindiendo a Muerte y a Pecado, armas suyas cardinales,
E hinca más profundos en su testa sus venablos
Que la muerte temporal en el talón lastima al Víctor
O a aquellos que él redime: una muerte como un sueño,
Una brisa placentera hacia vida ya inmortal.