El paraíso perdido
El paraíso perdido Que aquel que por Creación la Luz primero extrajo
De tinieblas! Mas de dudas bien colmado quedo:
Si es que debo arrepentirme ahora del pecado
Cometido y contagiado, o alegrarme mucho más,
Pues muchos bienes ulteriores surgirán de aquél,
Y para Dios más gloria, y más buena voluntad
De Dios al hombre, pues más gracia que iracundia habrá.
Mas dime, si al Cielo debe reascender
El Salvador, ¿qué acontecerá a los pocos
De sus fieles, al quedar en medio del infiel rebaño,
Adversarios de la Fe?, ¿quién guiará a su pueblo
Y quién habrá de protegerlo? ¿No serán aquéllos
Aún peores con sus fieles que lo fueron ya con él?».
«Tenlo por seguro —dijo el Ángel—, mas del Cielo
A los suyos un Paráclito[386] les enviará,
Promesa de Dios Padre, cuyo Espíritu residirá
Con ellos, y en sus corazones grabará
La Ley de Fe, que opera por amor,
Para guiarlos arropados en Verdad, armándolos