El paraíso perdido
El paraíso perdido Señaló oscilante el litoral llamando nube opaca
De langostas, que en el viento de levante hervían,
Y sobre el reino del impío Faraón cayeron
Como noche, atenebrando el país del Nilo[72]:
Tan innúmeros los Ángeles malignos
Aleteaban bajo el domo del Infierno,
Entre fuegos en lo alto, lo hondo y rodeándolos;
Hasta que les hace seña la enhiesta lanza
De su gran Sultán marcándoles el curso
Y con diestro equilibrio aterrizan
En el firme sulfuroso, abarrotando el llano.
Una multitud que ni el Norte populoso
Volcó jamás de sus helados lomos[73] más allá
Del Rin o del Danubio, cuando su progenie bárbara
Llegó al Sur como avalancha, propagándose
Allende Gibraltar y por arenas libias.
Mas de cada escuadrón y cada banda al instante
Los cabezas y los jefes se apresuran al lugar
Donde está su Comandante, formas divinales y figuras