El paraíso perdido
El paraíso perdido Que trascienden lo humano, principescas Dignidades
Y Poderes[74] que antes en el Cielo ocupaban Tronos,
Aunque de sus nombres en las crónicas celestes
No quede ya recuerdo, suprimidos como están
Por su revuelta de los Libros de la Vida.
Ni tampoco todavía les dieran nuevos nombres
Los hijos de Eva, pues no era el día en que,
Por anuencia del Altísimo y para prueba de los hombres,
Vagarían por el mundo con mentiras, falsedades,
Incitando a muchos a apartarse
De Dios su Creador y transformar
La invisible gloria de aquel que los hizo
En imagen de animal, ornado a menudo
Para ritos caprichosos plenos de pompa y oro,
Y a adorar a los Demonios cual Deidades.
Entonces conociéronlos los hombres por diversos nombres
Y en varios ídolos del mundo infiel.
Di sus nombres, Musa, como luego fueron[75],
Quién primero, quién postrero se alzó del ígneo lecho
Al llamado de su gran Emperador y, uno a uno,
Según sus méritos, a él llegaron en la yerma orilla