El paraíso perdido
El paraíso perdido [316] En el mundo de perfectas simetría y armonía anteriores al pecado original, el Sol se habría mantenido siempre en la línea equinoccial (el ecuador habría coincidido con la eclíptica) ofreciendo a la Tierra una eterna primavera. Esta simetría se rompió, o bien porque los polos de la Tierra se inclinaron (contemplado desde la teoría heliocéntrica de Copérnico y sus seguidores), o bien porque se inclinó la eclíptica (contemplado desde la teoría geocéntrica de Ptolomeo y sus defensores); en cualquier caso, ecuador y eclíptica pasaron a formar un ángulo de veinte grados, más aún (en realidad 23,5o). El Sol, siguiendo la eclíptica, se separa ahora del equinoccio igual distancia (v. 673) hasta el extremo norte que hasta el extremo sur; al primero, el Trópico Cangrejo (Trópico de Cáncer), llega a través de las constelaciones de Tauro con las Atlánticas Hermanas (las Pléyades, entre Tauro y Perseo) y Géminis (los Gemelos Espartanos, Cástor y Pólux). Desde el extremo norte (el verano del hemisferio norte), «desciende» hasta el extremo sur, el hondo Capricornio a través de Leo, Virgo, la Balanza o Libra, Escorpio y Sagitario. <<
[317] Estotilandia: nombre dado por Nicolo y Antonio Zeno (exploradores venecianos y hermanos del gran almirante de Venecia Cario Zeno) a una región septentrional, probablemente el Labrador, en su viaje de exploración a finales del s. XIV. <<