El paraíso perdido
El paraíso perdido A su fiero Comandante: éste sobre el resto
En figura y gesto, eminencia altiva,
Se alzaba como torre; no perdiera aún su forma
Todo su fulgor original, ni menos parecía
Que caído Arcángel, empañada la abundancia
De su gloria: como cuando el Sol amaneciente
Mira desde el horizonte a través del aire neblinoso
Falto de sus rayos, o desde el otro lado de la Luna,
En vago eclipse desastroso, un crepúsculo proyecta
Sobre medio mundo y con cambios pavorosos
Estremece a los monarcas. Aun así oscurecido,
Sobre todos brilla aquel Arcángel; mas en su faz
Hondas cicatrices ha dejado el Trueno y hay
Zozobra en su pómulo marchito, bajo frente sin embargo
De indómito coraje y un orgullo que, paciente,
Venganza atiende. Crueles ojos gasta, pero irradian
Signos de pesar y de pasión al contemplar
A sus cofrades en el crimen, seguidores más bien
(Que tan otros en la dicha viera) condenados
Para siempre ahora a un destino de dolor,