Paraiso perdido
Paraiso perdido En el pectoral de Aarón[170], y la piedra incluso,
Más que vista imaginada, esa piedra
O una similar a la que aquí abajo
Tanto tiempo los filósofos en vano han perseguido,
En vano, aunque con su arte poderoso han ligado
Al volátil Hermes e invocado de los mares,
Desatado en varias formas, a Proteo viejo,
Destilando a través del alambique su nativa forma[171].
A qué asombrarse, pues, si aquí los campos y regiones
Puro un elixir exhalan y los ríos fluyen
Con caudal potable de oro, cuando con un toque virtuoso
El Archialquimista Sol, tan lejos de nosotros,
Con terrestre humor mezclado,
Gesta aquí en la oscuridad prodigios tantos
De color glorioso y raro efecto.
Aquí materia nueva que mirar halló el Demonio
Sin pasmarse, vasta perspectiva tiene
Pues la vista aquí no encuentra obstáculo, ni sombra:
Es solana todo, como cuando al mediodía