Paraiso perdido
Paraiso perdido Pues jamás habrá conciliación sincera
Donde el mortal desprecio hirió tan hondo:
Lo que harÃa de mà mayor relapso
Y más grave la caÃda, pagando cara asÃ
La corta intermisión con doble daño.
Esto sabe mi castigador; tan lejos él por ello
De otorgar, cual yo de suplicar, la paz:
De esperanza nada, pues: he aquÃ, en lugar
De nosotros, los proscritos, Su deleite nuevo,
La creada humanidad y para ella el mundo.
Esperanza, pues, adiós; y contigo adiós al miedo,
Adiós remordimiento: todo bien lo pierdo;
Mal, sé tú mi bien; por ti al menos
Dividido Imperio tengo con el Rey del Cielo
Y por ti acaso más de la mitad gobierne:
Pronto el hombre y este nuevo mundo lo sabrán».
Asà mientras hablaba le enturbiaba el rostro la pasión
Mudándosela tres veces con palor de envidia, ira
Y desconsuelo, que le ajaba la prestada faz[179]
Y denunciaba su falsÃa, si ojo habÃa que observase.