Paraiso perdido
Paraiso perdido Porque mentes celestiales de desmanes tan abyectos
Se hallan libres siempre; y percatándose enseguida,
Toda turbación sumió en externa calma,
Artífice del fraude, y fue el primero
En practicar falacia de apariencia santa,
Ocultando su maldad profunda, en venganza inscrita.
Mas no bastante practicara todavía que engañase
A Uriel, ya percatado, cuyos ojos lo siguieran
Senda abajo y en el monte asirio[180]
Lo veían deformado, más allá de lo posible
Para Espíritu dichoso: sus brutales gestos
Percibió y su loco temple, solitario cual creía,
Sin que nadie lo mirase, inadvertido.
Así prosigue y al linde llega
Del Edén, en que el gozoso Paraíso,
Ya más próximo, corona con su verde coto,
Como con rural mogote, la campestre cima
De una pina algaba, cuyos flancos muy tupidos
De profuso matorral, boscoso y bravo
Vedaban el acceso; y crecía aún más arriba
Una altura insuperable de la sombra más soberbia,