Paraiso perdido
Paraiso perdido Cedro, pino, abeto y ramosas palmas,
Silvana escena, y ascendiendo sus niveles
Sombra a sombra, un teatro alzaban nemoroso
De grandiosa vista. Pero más arriba incluso de sus cimas
Emergía el muro verdecido de este Paraíso
Que a nuestro padre colectivo daba perspectiva vasta
De su Imperio abajo, todo alrededor.
Y más alta que este muro una hilera circular
De grandes árboles con los frutos más hermosos:
Fruto y flor de tinte áureo al tiempo
Aparecían, con colores gayos, irisados,
Donde el Sol sus rayos imprimía más contento
Que en bella nube vespertina, o arco húmedo[181],
Cuando Dios la tierra riega; tan precioso parecía
Aquel paisaje: y de aire puro, y más puro ahora
Su avanzar recibe, inspirando al corazón
Vernal deleite y gozo, bien capaz de suprimir
Tristeza toda, menos desespero: ahora ráfagas gentiles
Desplegando sus fragantes alas distribuyen
Los indígenas perfumes y susurran al hurtar