Paraiso perdido
Paraiso perdido La legión astral, marchó con brillo más potente
Hasta que la Luna en nubosa majestad,
Por fin visible Reina, desveló su luz excepcional
Echando manto plata a la oscurana.
Cuando Adán así a Eva: «Bella esposa, la hora
De la noche, y toda cosa retirada ya al descanso,
Nos recuerdan similar reposo, ya que Dios
El trabajo y el respiro, cual día y noche humanos,
Hizo sucesivos y el rocío del sueño, que oportuno
Cae ahora con narcótica y suave pesantez, inclina
Nuestros párpados; distintas criaturas todo el día
Vagan perezosas por ahí y precisan menos tregua;
Mas tiene el hombre su labor diaria ya del cuerpo
O de la mente, que su dignidad declara,
E interés del Cielo en todas sus acciones,
Mientras otros animales rondan inactivos
Y Dios no tiene en cuenta sus haceres.