Paraiso perdido
Paraiso perdido Nos reclama, nos perdemos la alborada: el brotar
De nuestras plantas, florecer del limonar,
El goteo de la mirra, de los bálsamos
Y cómo la Natura pinta sus colores, cómo pausa
En la flor la abeja succionando líquida dulzura».
Tal susurro la despierta; mas con ojos asustados,
Abrazándose a Adán, así le habla:
«Oh único en quien mis pensamientos se reposan,
Perfección y gloria mías, qué alegría ver
Tu rostro y el tornado amanecer, pues esta noche
—Noche como ésta nunca tuve— he soñado
—Si soñé—, no como siempre, cosas tuyas,
La labor cumplida ayer, la que hacer mañana,
Sino ofensas y conflicto, que mi mente
Nunca viera hasta esta noche inoportuna; parecía
Que alguien al oído me invitaba a caminar
Con voz gentil (pensé la tuya) que decía:
“¿Por qué duermes, Eva? Ésta es la hora grata,