Paraiso perdido
Paraiso perdido Ante el Sitial Supremo, del que una voz
Surgiendo dulce de áurea nube se hizo oír:
»“Servidor de Dios[229], bien hecho, bien lidiaste
Tu mejor combate al sostener en solitario,
Contra la insurrecta turba, causa justa,
En palabras más potente que en las armas ellos;
Y por testimoniar Verdad has soportado
Universal reproche, más intolerable
Que violencia, pues te ha importado sólo
Tu justeza a ojos del Señor, aunque mundos
Te tuviesen por perverso. La victoria más sencilla
Pues te queda, ayudado por la hueste de los tuyos:
Retornar de tus rivales más glorioso
De lo que partiste desdeñado, sometiendo
Por la fuerza a quienes la razón por ley desprecian,
La íntegra razón por ley, y por Monarca
Al Mesías, que reina por derecho de sus méritos.
Ve, Miguel, de las Celestes Tropas príncipe,
Y tú, siguiente en militar valía,
Gabriel, guiad a la batalla a estos hijos míos