Paraiso perdido
Paraiso perdido Con tanta conmoción: mas pronto rechazado el mal,
Como avalancha recayó en aquéllos
De los que brotara, incapaz de mixturarse
Con la dicha. Pronto, pues, Adán las dudas
Repelió que en su pecho germinaran; y ahora
Conducido, aún sin pecado, por deseo de saber
De cosas más vecinas —cómo comenzó
Este mundo perceptible de la tierra y cielo,
Cuándo y para qué creado, por qué causa;
Qué, ya dentro o fuera del Edén, fue hecho
Anterior a su memoria—, como alguien que su sed
Apenas aplacara aún observa la corriente
Cuyo líquido murmurio nueva sed le excita,
Procedió a interrogar así a su celeste huésped:
«Grandes cosas, llenas de milagro al escucharlas,
Tan diversas de este mundo, hoy nos has mostrado,
Oh divino intérprete, enviado por merced
Desde el Empíreo para precavernos
Oportunamente de eso que podría devastarnos
Ignorado, y que no alcanza el conocer humano;
Por ello al infinito Bien le debemos
Gratitud imperecible y su advertencia