Paraiso perdido
Paraiso perdido Las cosas no manifestadas, pues el invisible Rey,
El único omnisciente, las veló en la noche,
Ignoradas para todos en la Tierra o Cielo:
Suficiente queda aparte que indagar y conocer.
Pero el saber es cual comida y no menos necesita
La templanza en el deseo, conocer
En qué medida lo podrá la mente contener:
Pues el exceso oprime en otro caso, y pronto torna
En locura la sapiencia, como en viento el alimento.
»Sabe, pues, que tras caer del Cielo Lucifer[252]
(Este nombre dale, más brillante un día
Entre los Ángeles que esa estrella entre los astros)
Con sus fúlgidas legiones a través de los abismos
Hasta su lugar y retornar el magno Hijo
Victorioso con sus Santos, el Omnipotente
Eterno Padre desde el Trono contempló
Su multitud y al Hijo le habló así:
»“Por fin ha caído el envidioso, que creyó