Paraiso perdido
Paraiso perdido Rebeldes como él a todos y, con su asistencia,
Esta excelsa fortaleza inaccesible, el sitial
De la Deidad Suprema, desposeyéndonos,
Confió en arrebatarnos y al engaño
A muchos arrastró, que ya no están aquí.
La inmensa mayoría se mantiene, veo,
En sus puestos: populoso aún retiene el Cielo
Número bastante para henchir sus reinos,
Aunque vastos, y acudir a este alto Templo
Con servicio conveniente y solemnes ritos.
Mas por que no se goce del perjuicio
Ya causado, habiendo despoblado el Cielo
(Con lo que creyó dañarme), puedo reparar
El detrimento —si es tal perder a esos
Que a sí mismos se perdieron— y crearé en un instante
Otro mundo y, de un hombre, raza innúmera
De hombres que no aquí, sino allí residan,
Hasta que por grados meritorios elevados
Se abran ellos mismos al final camino
A las Alturas, bajo larga sumisión probados,
Y la Tierra se haga Cielo, y Tierra el Cielo,
Un solo Reino: dicha y unidad sin término.
Mientras, amplios habitad, Poderes de los Cielos;