Paraiso perdido
Paraiso perdido Y talentos interiores, que destacan sobre todo;
Y también en lo exterior, al parecerse menos
A la imagen de ese que a los dos nos hizo,
Expresando menos el carácter de dominio
Sobre otras criaturas. Pero, cuando me aproximo
A su hermosura, tan perfecta me parece
Y en sí misma tan completa, conocerse
Tan a fondo, que lo que desea o dice
Me parece lo más sabio, virtuoso, más discreto, lo mejor.
Toda ciencia superior en su presencia cae
Degradada; la sabiduría en diálogo con ella
Pierde, trastornada, y se vuelve tontería;
La razón y autoridad la sirven,
Cual si fuese la primera, no creada luego,
Contingente; y por consumarlo todo
La grandeza de la mente y la nobleza su sitial
Erigen en primores de ella y la nimban
Con temor sagrado, cual guardián angélico».
A lo que el Ángel, con fruncido ceño:
«No acuses a Natura: ella ha hecho su trabajo;
Haz el tuyo tú y no desconfíes tanto
Del saber, que no te desampara, si tú