Paraiso perdido
Paraiso perdido Justicia con merced, que queden ambas
Satisfechas, plenamente, y tú aplacado.
Séquito o escolta no hacen falta, donde nadie
Al juicio asistirá, excepto los juzgados,
Esos dos; mejor ausente, el tercero es condenado
Y convicto por huida, a toda ley rebelde:
Pues proceso la Serpiente no merece»[287].
Dicho esto, del sitial radiante se levanta
De la gloria magna compartida; Tronos y Poderes,
Principados y Dominios ministrantes,
Lo acompañan al Portal del Cielo, desde donde
Edén y todo el territorio circundante se contemplan.
Repentino descendió, pues la premura de los Dioses
No la mide el tiempo ni con rápidos, alígeros momentos.
El Sol estaba ahora bajo en occidente
Y gentiles brisas, esperables a esta hora,
Despertaban a orear la Tierra, precediendo
Al fresco lubricán, cuando desde frío más vehemente
Él llegó cual manso juez, también intercesor,