Paraiso perdido
Paraiso perdido Le dejara, o de falsos resplandores. Todos sorprendidos
Por tan súbito destello, la legión estigia
Vuelve la mirada y al que aguarda reconoce,
Su Caudillo poderoso. Fuerte fue la aclamación,
Veloces acudieron los egregios Pares conciliares,
Levantados del diván oscuro, y con gozo similar
Y gratulantes se acercaron al que con la mano
Su silencio impuso y, con esta verba, su atención:
«Tronos y Dominios, Principados, Potestades y Virtudes,
Pues en plena posesión, no sólo por derecho,
Os lo llamo y os proclamo ahora que retorno
Con victoria insospechada para conduciros
Ya triunfantes fuera del tartáreo pozo abominable,
Maldecido, la morada de lamentos y mazmorra
Que el Tirano nos impuso. Poseed ahora
Cual Señores ancho un mundo, no inferior
A nuestro Cielo patrio, que con gran peligro
Y difícil aventura he conseguido. Larga cuenta
Os daría de lo hecho, lo sufrido, los dolores