Paraiso perdido
Paraiso perdido Padecidos en el vasto, irreal, ilimitado Abismo
De terrible confusión, la cual ahora
Ancha vía cruza, por Pecado y Muerte construida
Para urgir, gloriosa, vuestra marcha. Pero yo bregué
Por abrirme extraño paso, obligado a navegar
El intratable Abismo, en el seno hundido
De la Noche sin origen y del Caos atroz
Que, de sus secretos receloso, fiero confrontó
Mi viaje raro, apelando al Hado soberano
Con rugido clamoroso; luego, cómo hallé
El recién creado nuevo mundo, cuya fama
Ya era antigua en las Alturas: estructura milagrosa
De absoluta perfección, y en ella el hombre
Colocado en un edén, por nuestro exilio
Hecho venturoso. A éste con engaño separé
De su Creador y, para más asombro vuestro,
¡De manzana me serví! Pues, ofendido Dios
Por ésta —lo que mueve a risa—, ya reniega
De su amado hombre y su mundo entero,
De Pecado y Muerte presa, y también la nuestra: