Paraiso perdido
Paraiso perdido Sin violencia o vilipendio: esperamos
Súbita disolución, que creímos ese día
Suponía el morir; mas, mira, a ti
Dolores se te imponen sólo embarazada
Y al parir, después recompensados con la dicha,
Fruto de tu seno. A mí la maldición sesgada
Me rozó al dar en tierra: con trabajo ganaré
Mi pan: ¿es daño? La pereza sí sería un mal.
Mi labor me sostendrá, y por que el frío
O el calor no nos hiriesen, oportuno su cuidado
Dio de lo preciso sin pedírselo, y sus manos
Nos vistieron, viles, apiadándose mientras juzgaba.
Cuánto más, si le imploramos, se abrirá
Su oído y a piedad se inclinará su corazón,
Y más nos mostrará los medios de evitar
Los tiempos inclementes, el granizo, lluvia, hielo y nieve,
Que este cielo ya comienza con variable rostro
A esgrimir en las montañas, mientras vientos
Soplan lientos y cortantes, esparciendo los mechones
De estos árboles hermosos; lo que incita
A buscar cobijo y un calor que anime