Paraiso perdido
Paraiso perdido Caer hundida a sufrimientos tan horrendos
Bajo penas inhumanas? ¿Por qué el hombre,
Reteniendo todavía divinal similitud en parte,
No podría verse libre de deformidades tales,
Excusado en aras de la imagen del Creador?».
«La imagen del Creador —Miguel repuso—
Los dejó al envilecerse ellos a sí mismos
Por servir al apetito ingobernado, y la imagen
Asumieron que servían, de grosero vicio,
Induciendo sobre todo al pecado de Eva.
Por ello, tan abyecto es su castigo, que deforma
No la imagen del Señor, sino la propia;
O si aun su imagen, por aquéllos profanada
Al malear las reglas sanas de la pura condición
Volviéndola dolencia repugnante, justa pena tienen
Pues no honraron en sí mismos la divina Imagen.»
«Es justicia —dijo Adán— y me someto.
Pero ¿no hay quizá distinta vía, aparte
De caminos tan acerbos, por la que alcanzar
La Muerte y volver al polvo, nuestro origen?»
«La hay —el Ángel dijo— si te impones
Evitar la demasía, si te riges con templanza