Paraiso perdido
Paraiso perdido Al comer y en la bebida, reclamando de ello
El debido nutrimento y no glotón contento,
Hasta que los años pasen numerosos:
De este modo vivirás cayendo luego como el fruto
En el seno maternal, o ser tranquilamente recogido,
No arrancado con dureza, para muerte ya madura:
Esto es la vejez; mas no la alcanzarás sin trascender
Tu juventud, tu fuerza, tu belleza, que verás
Desfallecer, marchito, gris y débil; los sentidos,
Aturdidos, todo gusto del placer repudiarán
Y todo lo que tienes y, en lugar de aire juvenil,
Alegre, ilusionado, en tu sangre reinarán
Humores melancólicos de frío y sequedad
Que apagará tu espíritu y por fin consumirá
Tu bálsamo de vida.» Y nuestro ancestro:
«No esquivaré la Muerte en adelante, ni tampoco
Alargaré la vida mucho, cavilando, más bien,
Cómo abandonar en paz tan ardua carga,
Que tendré que conservar hasta el prescrito día