Paraiso perdido
Paraiso perdido No menos al preverlos que en substancia,
Dolorosa carga. Pero tales cuitas ya no importan:
Ya no hay hombre al que advertir; a los pocos escapados
Al final consumirán el hambre y desazón,
Perdidos en el páramo de aguas. Yo esperé,
Al ver cesar la guerra y la violencia por la tierra,
Que las cosas cambiarían y la paz coronaría
Con caudal de días venturosos a la raza humana:
Me engañaba, pues ahora puedo comprender
Que paz corrompe tanto como guerra estraga.
¿Por qué es así? Revélalo, celeste guía,
Y dime si la raza de los hombres aquí termina».
A lo que así Miguel: «Los últimos que viste,
En riqueza fastuosa y triunfo, eran los primeros,
Advertidos en acciones eminentes de proeza
Y gestas grandes, mas exentos de virtud real,
Que tras verter raudal de sangre, destruir sin límite
Al someter naciones y ganar con ello fama