Paraiso perdido
Paraiso perdido Medrosos por la vara de Moisés, que los tiene
Divididos, hasta tocar sus libertados la otra orilla.
Tal poder magnífico dará a su santo Dios,
Aunque presente en su Ángel él, que precederá
Al pueblo como nube y cual pilar de fuego
—De día nube, mas pilar de fuego por la noche—
Por guiarlos en su viaje y proteger su zaga
Mientras todavía los persiga el obstinado rey.
La noche entera hostigará, incapaz de aproximarse
Por tinieblas interpuestas hasta el alba;
Luego, entre aquel pilar de fuego y nube grande
Dios lo mirará, desquiciando a sus legiones
Y las ruedas de sus carros. Cuando, así ordenado,
Otra vez Moisés la poderosa vara extiende
Sobre el mar, el mar la vara acata
Y retorna el oleaje a las huestes en avance
Anegándoles la guerra: la elegida raza
Ya segura desde el margen a Canaán asciende
Por el bárbaro desierto, no siguiendo ruta recta,