Paraiso perdido
Paraiso perdido «De dónde vienes yo lo sé, y adónde fuiste;
Pues el dormir ocupa Dios también y al sueño instruye,
Que mandó propicio, presagiando algún
Gran bien, tras caer dormida con congoja
Y abatido el corazón. Mas guíame ahora ya,
No hallarás en mí demora, pues marchar contigo
Es quedarme aquí; aquí sin ti quedarme
Es marcharme sin quererlo. Eres a mis ojos
Todo bajo el cielo, toda cosa, todo espacio, tú,
Que por mi crimen obstinado pierdes el Edén.
Y, sin embargo, este último consuelo me acompaña:
Que, aunque todo se ha perdido por mi culpa,
Un favor tan grande, indigna, se me otorga
Que por mí la Semilla Prometida todo repondrá también».
Esto dijo Eva nuestra madre y complacido Adán
Lo oyó, mas nada le responde; pues muy cerca ahora
Está el Arcángel, y en brillante formación
A sus prescritas posiciones desde el otro monte
Ya descienden los Querubes, deslizándose