El Avaro
El Avaro HARPAGÓN.— Quiero encerrar lo que se me antoja y estar de centinela como me plazca. ¿No hay soplones que se preocupan de lo que uno hace?
Aparte: Tiemblo por si habrá sospechado algo de mi dinero.
¿No eres tú de esos hombres que corren el rumor de que tengo dinero en mi casa?
FLECHA.— ¿Tenéis dinero escondido?
HARPAGÓN.— No, pillo, no; no digo eso.
Aparte: Me sofoca la rabia.
Pregunto si no vas por ahà haciendo correr maliciosamente el rumor de que lo tengo.
FLECHA.— ¡Eh! ¿Qué nos importa que lo tengáis o que no lo tengáis, si para nosotros es lo mismo?
HARPAGÓN.— (Levantando la mano para dar un bofetón a Flecha). ¡Te las echas de razonador! Ya te daré yo razonamiento en las orejas. Sal de aquÃ, repito.
FLECHA.— ¡Bueno! Me marcharé.
HARPAGÓN.— Espera. ¿No te llevas nada?
FLECHA.— ¿Qué voy a llevarme?
HARPAGÓN.— Anda, ven aquà que lo vea. Enséñame las manos.
FLECHA.— Aquà están.
HARPAGÓN.— Las otras.
FLECHA.— ¿Las otras?
HARPAGÓN.— SÃ.
FLECHA.— Aquà están.