El enfermo imaginario
El enfermo imaginario CLEONTE:
¡Oh, frases de esperanza suma!
¿Las he oído bien?
Repetidlas y cesen ya mis dudas.
ANGÉLICA:
Te adoro.
CLEONTE:
Otra vez, por favor.
ANGÉLICA:
Te adoro.
CLEONTE:
Repetidlo cien veces, no os canséis.
ANGÉLICA:
Te adoro, sí, te adoro, te adoro,
Tirsis, te adoro.
CLEONTE:
Dioses y reyes que contempláis
a vuestros pies la tierra,
¿podríais comparar
con mi dicha la vuestra?
Mas, ¡oh, Filis!, este éxtasis,
la idea de un rival
viene a turbar.
ANGÉLICA:
Más que a la muerte mi alma lo detesta
y, lo mismo que a vos,
su vista me atormenta.